El Locrio de arenque es un plato hecho con pescado, muy económico, fácil de preparar y además se le atribuyen propiedades curativas con su consumo regular.
Tiene alto contenido de ácidos grasos omega-3, es conocido por prevenir enfermedades cardiovasculares y es delicioso.
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Locrio de arenque un plato nutritivo

La palabra locrio deriva del término locro, que es un guiso propio de los países situados en la cordillera de los Andes aunque etimológicamente el sufijo de la palabra hace referencia al “crioulo” del portugués, que significa criollo. La palabra criollo es un americanismo que se empleó desde la época de la colonización de América, así se entiende que la palabra locrio sería locro criollo o guisado criollo, también se le atribuye el origen del locrio a la adaptación criolla de la paella valenciana, que era un plato típico de origen humilde de los campesinos españoles, siendo precisamente los españoles quienes introdujeron el arroz al continente americano entre los siglos XVI y XVII.  

Los esclavos africanos que se trajeron a América, eran alimentados con arenques, a tal punto que esos nutrientes se incorporaron al organismo y ahora se transmiten genéticamente.

El arenque es un pescado delicioso, rico por contener sustancias nutritivas, entre ellos el omega 3 con un sabor especial, ideal para acompañar con cualquier plato, además tiene un fuerte olor característico que por su precio y abundancia, era considerada la comida de los menos favorecidos.

El arenque es un alimento económico que aporta gran valor nutricional, tiene la capacidad de regenerar al organismo, de hecho se cree que al combinar su aceite con bija y leche de coco cura el asma bronquial.

Un dato curioso sobre el arenque obedece a que especialistas han investigado las condiciones de trabajo en la industria del pescado, donde sus trabajadores han venido desarrollando problemas de respiración, incluyendo asma, por lo que midieron la cantidad de proteína de arenque en el aire en varios lugares dentro de una fábrica de procesamiento de pescado. A tal efecto la doctora Anna Dahlman-Hoglund es una de las autoras del trabajo e higienista ocupacional del hospital universitario Sahlgrenska en Gotemburgo, señaló que los trabajadores tenían una alta exposición a partículas de pescado, debido a las máquinas de fileteado y mangueras de limpieza de alta presión que expulsan partículas al aire, y al inhalar estas partículas se irritan los pulmones y las vías respiratorias, así como pueden causar una reacción alérgica.